24 octubre 2006

DAFT PUNK: Yo, robot.




Llega a la Argentina el grupo francés que revolucionó la electrónica. Conocelos a fondo y preparate para verlos el 4 de noviembre.

Hacia mediados de los 90´s, cuando la cultura "rave" aún no cumplía una década de vida, la música dance ya se había mordido la cola para comenzar a volverse chata y predecible. La explosión del "acid house", que había esparcido sus esquirlas en todo el mundo, se convirtió en un hecho tan efímero como sus sonidos hedonistas. Las fiestas clandestinas que Inglaterra exportó bajo la denominación de "warehouses parties", dejaban de ser ceremonias excitantes en pro de las estrategias de marketing. Llo que hoy conocemos como música electrónica, necesitaba refrescarse y elevar su media artística.

En un hecho histórico, las miradas dejaron de orientarse hacia Gran Bretaña o los Estados Unidos para posarse sobre Francia. Tomando como eje la Torre Eiffel, un puñado de artistas empezaron a ganar terreno desde diferentes ciudades galas. A pesar de su escasa cultura en las arenas del rock y el pop, en la patria de Moliere se gestó un movimiento que la prensa rápidamente rotuló como French Touch. Responsables absolutos de este estilo y a la cabeza de dicha avanzada, se ubican los Daft Punk. Sin embargo, el dúo conformado por Thomas Bangalter y Guy-Manuel de Homem-Christo descree de las etiquetas. “Creo que lo del French touch es un invento de la prensa. Si tomamos a cada artista francés por separado, vamos a llegar a la conclusión de que cada uno tiene su estilo bien definido”, apunta Homem-Christo.

Dueños de una particular idea para abordar el dance, los Daft Punk subieron el nivel de lo que era la música electrónica. Con el house como guía, pero sin perder de vista las melodías pop, la densidad del Electro y cierta inclinación funk, la dupla se formó en 1992 y dos años más tarde, gracias al éxito de los singles “The New Wave” y “Da Funk”, su nombre asomaba en la marquesina de la industria musical. Homem-Christo recuerda: “Siento que antes de nosotros no estaba pasando mucho en Francia, como que no había buena música. A partir de nosotros, el público se empezó a interesar por muchos buenos artistas franceses, y creo que, de alguna manera, nosotros empujamos la puerta para que eso ocurriera, o quizá le dimos coraje a otra gente para que muestre su material”.

Ya para 1996, Daft Punk era un de los dúos electrónicos más importantes del mundo. Cuando se hablaba de música de calidad para las pistas de baile: su nombre aparecía junto al de los Chemical Brothers. Entonces, no causó asombro que Homework, el debut discográfico de esa temporada, causara un furor sin precedentes, batiendo records de venta para un trabajo de ese estilo y ubicando al single “Around The World” al tope de los charts mundiales.

Otro item, que a esta altura significa una marca registrada en la personalidad de Daft Punk, es la de ocultar sus personalidades tras disfraces de robots. Thomas y Guy jamás mostraron sus caras públicamente y se presentaron en televisión con disfraces cibernéticos. “En la parte que se relaciona con la imagen, los robots nos resultan interesantes. Hoy en día, el tema de la imagen es tan importante como la música misma. Además, somos personas normales que trabajamos como todo el mundo, y no nos gusta la idea de convertirnos en pop stars con fans adictos. El hecho de escondernos tras disfraces de robots, fue nuestra forma de hacer algo simpático”, comenta Homem-Christo.

Venerados alrededor del planeta y con celebridades del calibre de Fatboy Slim o Madonna a sus pies, en marzo del 2001 Daft Punk revalidó laureles con el lanzamiento de Discovery, un trabajo que, en lugar de orientase hacia un house futurista, apunta al pasado y, como si fuera un déjà vu constante, revive las páginas musicales de principios de los ochenta con personalidad e hidalguía. Influenciados por bandas del tipo Chic o The Gap Band, la dupla le da una vuelta de tuerca a su sonido y, al igual que aquellas leyendas, se convierte en un clásico prematuro. “Cuando hicimos nuestro segundo disco nos planteamos hacer algo cálido y no que sonara a laboratorio. Le tratamos de poner emoción al asunto y para ello utilizamos viejos sintetizadores de los setenta o elementos de los ochenta”, recuerda Homem-Christo.

Bien entrados en el nuevo milenio, el 2003 los encuentra publicando Alive 1997, un disco en vivo que revive una performance de ese año, además de Daft Club (2004), un compilado de remixes realizados por figuras de la talla de The Neptunes, Basement Jaxx y Gonzalez, entre otros. En la siguiente temporada vuelven a aterrizar en las bateas con su esperada tercera placa: en Human After All, Daft Punk se trepa a los sonidos del rock&roll, agregando riff’s de guitarras a su arsenal de elementos sintetizados.

También se adentran en el campo cinematográfico, debutando con Interstella 5555, The 5tory Of The 5ecret 5tar 5ystem, una película animada escrita por el mismo dúo, dibujada por Leiji Matsumoto (creador de varias series de animé e ídolo de los franceses), dirigida por Kazuhisa Takenouchi y con Discovery como banda de sonido. Mientras tanto, el año próximo se podrá disfrutar de Electroma, un road movie experimental donde los Daft Punk se encargarán de todos los detalles.



“Todo lo que resulte divertido tiene que ver con Daft Punk”, supieron vociferar alguna vez y habrá que creerles. Sólo queda disfrutar del show que brindaran en Argentina el próximo sábado 4 de noviembre en el marco del festival BUE. Uno de esos espectáculos imperdibles, que seguro dentro de 20 años todos van a decir haber visto.


 

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